RECOMENDACIONES

Interpretar el llanto del bebé

Ante sus lágrimas: actúa

Al no saber aún emitir palabras, cuando el bebé quiere expresar algo recurrirá al único medio que dispone. Y no siempre es fácil de interpretar. A veces los padres se sentirán desorientados ante ese aluvión de llantos y gritos... ¿Tendrá hambre? ¿Tendrá frío? ¿Le dolerá algo...?

¿Por qué llora el bebé?

Nunca llora por capricho, aún es muy pequeño para eso, aunque ya sabe que si llora lo más probable es que le consueles.
En sus primeros meses de vida, esta forma de comunicarse es la única que dispone, y gracias a ella podrás tener información sobre su posible malestar. Por su parte, el bebé se sentirá cada vez más seguro a medida que le des una respuesta adecuada a sus llantos, lo que aumentará la confianza entre él y tú.

Al principio sobre todo llorará cuando tenga hambre, algo fácil de identificar ya que los intervalos entre los llantos serán relativamente regulares: ¡es la alarma para la hora de dar el biberón o el pecho!
Pero puede que esta no sea la única razón por la que tu bebé llore. Con bastante frecuencia pueden tener cólicos y si es el caso, su aparato digestivo podrá causarle molestias.

Y al caer la noche, puede que vuelva a sentirse incómodo. Pero no te preocupes, posiblemente su nerviosismo sea la única manera que conoce de aliviar el estrés acumulado a lo largo del día, un periodo de tiempo lleno de descubrimientos y estimulación. Por eso es relativamente normal que libere mediante el llanto todo lo que ha ido acumulando durante el día, algo que solo le hace bien, así que ¡se paciente y no le culpes por ello!

De igual manera se pueden dar llantos durante la primera fase del sueño. Mantente vigilante pero no le despiertes, probablemente recupere su sueño. Por otra parte, también podrá llorar si tiene el pañal sucio, si necesita eructar, si necesita cambiar de posición y no consigue, si tiene calor o frío o si necesita afecto, ¡así que dedícale toda tu atención!

El llanto del bebé, ¿cómo calmarle?

La clave está en mantener la calma y ser paciente, aunque no estés consiguiendo identificar el origen del llanto, porque tu pequeño puede sentir que estás nervioso y por esa razón es posible que su llanto aumente de intensidad.

Háblale explicándole que estás intentado tranquilizarle y aplica técnicas que pueden funcionar:

  • Recorre diferentes habitaciones de casa con el bebé
  • Ponle una música tranquila o cántale una nana
  • Cógelo en brazos, hazle caricias o reconfortantes masajes
  • Intenta hacer que eructe
  • Cámbiale de posición
  • Déjale chupetear su tetina o su biberón
  • Mécele en diferentes posiciones
  • Túmbalo sobre la barriga, sobre tus rodillas, acaríciale la espalda.

Después de haberlo intentado todo, puedes tumbarle junto a ti y hablarle y, si continúa llorando, prueba a alternar tenerlo en brazos y en la cama, y dejarlo tumbado solo yendo a vigilarlo cada cuarto de hora.

Es importante que no le culpes y no te culpes por sus llantos: todos los bebés lloran y a veces necesitan un cierto tiempo para tranquilizarse.

¿Por qué llora el bebé?

Porque está cansado:


Tras un día repleto de experiencias, cuando el bebé tenga que irse a dormir podrá sentir en su cuna, toda la tensión acumulada durante el día y posiblemente le puedas ver contorneándose. Se frota los ojos, bosteza, lloriquea y solloza. Si lo tienes en brazos, acurrucándose y jugando con su pulgar o una tetina probablemente se tranquilizará.

Porque tiene hambre:


Cuando se aproxima la hora de comer el llanto puede hacer acto de presencia, en modo de pequeños sollozos que darán rápidamente lugar a llantos intensos. En este caso lo normal es que al cogerle en brazos y darle de comer, el bebé se calme.

Porque se aburre:


Es posible que el bebé se aburra si está sobre una alfombra de juegos con sus juguetes, y en ese caso el llanto hará de llamada, pudiendo verse interrumpidos por gritos, sonrisas o vocalizaciones para llamar tu atención. En este caso bastará que le prestes atención para que se tranquilice.

Porque le duele algo:


Son llantos agudos, estridentes y profundos, entre los que se pueden presentar apneas seguidas nuevamente de llanto que no se calma ni cuando coges al bebé en brazos.

Por malestar:


El bebé puede estar padeciendo malestar debido a una mala postura, frío, calor... reaccionando con pequeños llantos o gemidos que se detienen cuando coges al pequeño en brazos.

Porque se enfada:


En este caso los llantos son lamentos a modo de quejas que podrán dar lugar a gritos parecidos a cuando siente dolor y que por lo general se presentan al final del día. Pueden ser una mezcla de aprensión y relajación, constituyendo una forma de desahogo necesario. Lo ideal será ayudarle a calmarse, algo a lo que podrá contribuir darle un baño, unas dulces palabras, etc.

Cada llanto es diferente y el bebé espera que le ofrezcas la atención que solicita en cada caso para recuperar su tranquilidad. No siempre es tarea fácil, pero con práctica, observación, afinando la sensibilidad, acumulando experiencia y paciencia pronto aprenderás a diferenciar los llantos de tu hijo para responder adecuadamente a sus necesidades.