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Explicaciones y soluciones a los problemas para dormir de los 1 a los 3 años.

Los niños de uno a tres años pueden presentar con frecuencia tanto problemas de sueño como dificultades para adormecerse, despertarse o miedo a la oscuridad.

El sueño del bebé puede ser un problema más frecuente de lo deseado


En las noches más agitadas, no resulta fácil caer en brazos de Morfeo. Los microdespertares son frecuentes en el recién nacido según los expertos. Cuando los padres identifican estos problemas para dormir durante el primer año de vida, caen en el error de pensar que su pequeño puede dormirse pulsando un botón, cuando en realidad no está fisiológicamente listo para ello. En primer lugar, el sueño es algo que se aprende.

Hay que tener en cuenta que durante sus primeros meses de vida el bebé dormirá con normalidad después de llorar y estar nervioso.

Resulta básico aceptar este periodo de transición sin intervenir de manera inmediata. Los periodos de sueño/vigilia se suceden en un ritmo de aproximadamente cuatro horas durante las primeras semanas, adaptándose poco a poco a un ritmo de 24 horas con periodos de sueño cada vez más largos durante la noche.

Cómo conseguir su ritmo de sueño con momentos de referencia diarios


Para avanzar hacia una sincronización de los ritmos de sueño y vigilia del bebé y la secuencia día/noche intentaremos que el bebé adquiera unas determinadas "referencias temporales", como la alternancia del día y la noche. Para ello, cuando el bebé duerma durante el día deberá hacerlo a plena luz o bien con la luz tamizada mediante una cortina. Por otra parte, le hablaremos muy bajito en caso de que se despierte durante la noche. Será también adecuado establecer un horario regular para la alimentación, el cambio, paseos, siesta, hora de dormir y despertar.

También será importante que el niño adopte un ritmo lo más regular posible para no perturbar su sueño y tener en cuenta sus necesidades, que con frecuencia serán distintas a las del adulto.

Problemas del sueño en niños


Problemas para dormir

En ocasiones podemos encontrarnos con que a la hora de ir a dormir, nuestro bebé tiene dificultades en conciliar el sueño. La fase de adormecer es siempre delicada en la medida en la que el niño se encuentra solo en la habitación. En ese caso, las interacciones en torno a la separación le generan ansiedad como indican los especialistas.

Para que las cosas transcurran de la mejor manera posible durante esta etapa, deberemos prepararla estableciendo rituales que promuevan un entorno tranquilo para adormecerlo: Mecer al bebé, poner una música suave, contar un cuento, realizar una actividad tranquila o recurrir a algún accesorio (un trapito, peluche, lámpara de noche infantil...). Otro punto a tener en cuenta es que si el bebé se adormece tomando el biberón o el pecho, o en presencia de sus padres, posiblemente en sus microdespertares demandará las mismas condiciones.

Insomnio con ansiedad

Puede que tu pequeño presente periodos de insomnio relacionados con su edad o sus miedos. Miedo de la oscuridad, del lobo, de monstruos... son tantos los animales que pueden aparecer en sus pesadillas y despertarle. En esos casos primero habrá que identificar sus miedos y después ofrecer una solución simple, como una lámpara quitamiedos o bien tranquilizar al niño. Si fuese necesario se puede recurrir a un profesional, como un médico o un pediatra.

En ocasiones la angustia puede estar relacionada con su día a día y/o su entorno (la guardería, cambios en el contexto familiar...) o incluso con su desarrollo (aprender a andar, hábitos de higiene...). Habrá que hacerle verbalizar estos generadores de angustia. También puede que le esté resultando difícil quedarse solo en la habitación.

Despertar confusional - Trastorno de calidad del sueño

Parecido a los terrores nocturnos, su aparición es más gradual, con el bebé protestando, llorando y agitándose en ocasiones. Se te parece de que está comportándose de manera caprichosa pero lo cierto es que el bebé no es consciente y rechaza la intervención del adulto. Normalmente, la crisis se interrumpe al cabo de unos minutos.

Pesadillas

Son sueños desagradables que tienen lugar en el segundo periodo de la noche, despertando a tu hijo que queda entonces perfectamente consciente. Estará asustado y buscará tranquilizarse, de forma que no dudes a calmarle recordándole que te encuentras presente y esperando a que vuelva a adormecer.

Si tu pequeño padece un problema del sueño y ves que se mantiene en el tiempo, no lo dudes y consulta al médico de familia o al pediatra ya que es importante recordar y explicar a los padres el funcionamiento de los ciclos del sueño en el niño y sus necesidades (tiempo de sueño necesario, hora de ir a la cama...) lleva a menudo a evolucionar de forma rápida y positiva, permitiéndole recuperar el sueño sin problema.

Terrores nocturnos

En ocasiones tu pequeño podrá despertar de manera repentina durante su primer sueño con aspecto de estar confuso, sollozando y aterrorizado, resultando difícil entrar en contacto con él. Los terrores nocturnos son un fenómeno que puede resultar impresionante a los padres pero que no reviste una mayor gravedad, siendo a menudo de carácter psicológico.

Si votre petit souffre d’un trouble du sommeil et que celui-ci persiste, n’attendez pas et consultez rapidement le médecin traitant ou le pédiatre. "Le rappel aux parents du fonctionnement des cycles de sommeil chez l’enfant et de ses besoins (temps de sommeil nécessaire, heures de coucher …) conduit le plus souvent à une évolution rapidement positive lui permettant de reprendre le train du sommeil sans problème", indique le spécialiste.

Los terrores nocturnos son un fenómeno que puede resultar impresionante a los padres pero que no reviste una mayor gravedad, siendo a menudo de carácter psicológico. Es importante aceptar que no tenemos mucho que hacer más que aguardar a que la crisis pase de manera espontánea en algunos minutos. En al día siguiente, el niño no recordará nada.

Este problema suele aparecer entre los tres y los diez años, y tal como con los problemas anteriores su aparición se ve favorecida por la existencia de hábitos irregulares.

También será importante que tengamos en cuenta ciertas normas para un estilo de vida saludable tales como que su habitación esté a una temperatura de entre 18 ºC y 20 ºC. Igualmente, atención a no taparle demasiado y que su habitación esté ventilada, especialmente si se emplea calefacción eléctrica o piso radiante.