Piel con piel con el bebé: beneficios

Este tipo de contacto constituye un verdadero momento de ternura y amor ideal para una saludable transición entre la vida dentro y fuera del vientre materno. Además, se trata de una práctica que favorece la lactancia ya que, de forma refleja, el bebé aprovechará este momento para dirigirse al seno materno.

En la sala de partos


Te propondrán disfrutar de esta práctica ya desde el mismo nacimiento del bebé, bajo la supervisión de personal clínico. Solamente con su gorrito y su pañal, podrás disfrutar del contacto directo con tu bebé apoyándolo sobre tu seno, sujetando su cabecita hacia el lado para garantizar que pueda respirar con total libertad y después, todo lo demás ocurrirá siguiendo su curso natural.

Bebés prematuros: el método canguro


En algunos hospitales y desde hace algunos años, ante casos de niños nacidos prematuramente prematuramente se ha propuesto a los padres, como una forma de reforzar su vínculo emocional, adoptar el "método canguro". Este método implica que las mamás estén junto al bebé en la misma habitación las 24 horas del día, evitando así su separación. Se trata de un modelo que tuvo sus orígenes en la ciudad de Bogotá a finales de los años 70, y que se caracterizaba por que el bebé prematuro permaneciese piel con piel con la madre en cuanto su estado de salud lo permitiera. Así, asumirían los cuidados del bebé que se encontrase prácticamente listo para ir a casa, en aquellos casos de bebés ligeramente prematuros con un peso mínimo de 1800 gramos y nacidos entre las semanas 33 y 34.

Se trata de una excelente opción para reforzar el vínculo emocional y físico entre los padres y el bebé, así como para abandonar la incubadora, facilitando el adecuado desarrollo del bebé hasta su término mientras que durante el resto del tiempo la mamá puede ocuparse de su cuidado personal, con el bebé de nuevo en la cuna o eventualmente en la incubadora durante la noche. Estas estancias pueden durar entre una y dos semanas.

Sus ventajas en unidades neonatales


Bajo una estrecha supervisión del personal clínico, el método piel con piel se practica también en unidades de neonatos, en las que los padres pueden permanecer junto al recién nacido en observación durante las 24 horas del día. En la mayoría de las situaciones serán casos de bebés prematuros, con infecciones, con patologías respiratorias o que necesiten someterse a una intervención quirúrgica, de forma que lo ideal para obtener el mejor resultado es que el bebé se encuentre estable a nivel cardiorrespiratorio. En un primer momento, los contactos piel con piel tendrán una duración aproximada de media hora. Esta duración se adaptará después en función de la valoración del equipo médico, tal como la frecuencia de los contactos. No se trata de una simple práctica de puericultura, sino que además este contacto produce un intercambio de calor húmedo y envolvente entre los cuerpos, mejorando las funciones metabólicas del recién nacido, lo que contribuirá a su adecuado desarrollo y al bienestar de la familia.

La práctica del contacto piel con piel permite a largo plazo reforzar el vínculo con el bebé así que, sea cual sea el contexto, ¡practicarlo siempre será una idea genial!