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Consejos para que dejar el pañal sea un éxito

¡Vamos a ayudar al bebé a dar un nuevo paso hacia su autonomía!

El aprendizaje del control de esfínteres es un paso de gigante para el bebé y una etapa muy importante tanto para él como para los padres, que a veces puede verse complicada, entre otras cosas, por la entrada del bebé en la guardería. Ni este ni otros factores deben hacerte caer en el error de llevarte a precipitar los acontecimientos. Para ayudarte, te ofrecemos a continuación alguna información que podrá serte útil para afrontar este desafío.

¿Cuál es la edad ideal?


Es cuestión es de hecho y ante todo cultural. La idea de que cuanto antes, mejor, está muy arraigada en un buen número de países occidentales. En otras latitudes sin embargo esta transición tiene lugar en torno a los tres años. Para que te hagas una idea, el bebé tiene la capacidad de afrontar este cambio a partir del momento en que sabe andar y sube escaleras sin problema. Ahora bien, es necesario que quiera y que fisiológicamente consiga controlar sus esfínteres. Su sistema nervioso alcanza en torno a los 2/3 años la madurez necesaria para poder asimilar la asociación "pipí-orinal".

Hasta la vista pañales


La ansiedad del orinal no es un concepto inocuo, sino una realidad. En la cabecita del bebé no tiene mucho sentido dejar de hacer sus cosas en el pañal y tener que ir a un sito a sentarse para ello… Recuerda que ha usado el pañal desde que nació y en todas las situaciones de su corta vida.

La transición al orinal no es fácil de entender para él y, además, en algunos bebés puede resultar estresante separarse de "eso" que les pertenece.

Incentivar al bebé y ser paciente: la clave del éxito


La presión juega en nuestra contra, y no debemos excedernos porque esto no hará que el proceso vaya más rápido. Entonces, ¿qué hacer? Armarse de paciencia y ¡animar al pequeño en sus pequeñas conquistas!Aplaudirle, felicitarle y dejar que vea a sus papás orgullosos de él será la mejor forma de que quiera volver a repetir.

Por otra parte, con la llegada de un hermanito o hermanita se podrá dar una ligera regresión: ¡no hay de qué preocuparse! Es algo relativamente típico, de alguna forma reclama su cuota de atención. En lugar de enfadarse, con los consecuentes riesgos de empeorar la situación, lo mejor será darle tiempo para que se habitúe a la nueva situación familiar.

Con un orinal, un asiento reductor y un pequeño escalón-taburete, ya tienes todas las herramientas necesarias para abordar esta nueva etapa en las mejores condiciones.

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Fuentes: Elever bébé (éditions Hachette), Marcel Rufo et Christine Schilte