Compartir los primeros pasos del bebé

¡Cómo pasa el tiempo y qué rápido crece! Ya está cumpliendo su primer año y gracias a vuestra dedicación y constancia se dispone a descubrir todo un nuevo mundo alrededor. Para ello ha tenido que aprender un montón de cosas hasta ahora, y continuará haciéndolo. Uno de esos grandes momentos que te va a encantar compartir después serán sus primeros pasitos. Pero, ¿en qué consiste aprender a caminar?

El bebé empieza a caminar


El momento de empezar a andar es tan importante para el bebé como para los padres, y tiene lugar tras varios meses en los que la musculatura y el esqueleto del bebé se desarrollan al tiempo que sus gestos van ganando en coordinación y precisión. Y junto a todo esto, su sentido del equilibrio va también evolucionando gradualmente.

3er mes

En este momento el bebé cuenta con la musculatura necesaria para controlar y dirigir su cabeza. Sus piernecitas empezarán a hacer fuerza y jugar a estar en pie si le sujetamos sólo ocho semanas más tarde, y la curiosidad hará que mueva y gire su cabeza ante diferentes ruidos y llamadas. Además, le encantará estar en sitios altos (en tus brazos) para mirar todo lo que le rodea.

7º mes

Consigue extender y apoyarse sobre sus piernecitas, y es capaz de dar saltitos sobre sus glúteos mientras va ganando confianza en su equilibrio a medida que pone a prueba sus movimientos.

10º mes +/-

Consigue orientarse por sí solo y se encuentra ávido por descubrir el mundo. Rápidamente aprende cómo usar su entorno en su beneficio (juguetes, mobiliario) para lanzarse a la aventura, desplazándose aún en modo cangrejo por la casa. ¡Y a veces, te buscará con una sonrisa para mostrarte lo que ya consigue hacer!

Para mantenerse en pie por si solo y dar unos pasitos, ya muy pronto le bastará la mano de sus papás. Aún falta para que pueda caminar por sí solo, y solo una semanas más tarde conseguirá empezar a caminar de forma autónoma de un padre al otro, en pequeñas distancias, haciendo sonreír a toda la familia. Será importante que en esta etapa se adapte el mobiliario y la decoración con protecciones para evitar accidentes.

La importancia de animar al bebé a aprender a caminar


A la edad de trece meses (como media) el niño ya andará sin ayuda, aunque se trata de una estimación que podrá variar hasta los 16 meses sin que esto suponga el menor problema. Esto dependerá de su sentido del equilibrio, su fuerza muscular, su estatura y sus recelos, y claro, si es un poco más regordete lo tendrá más difícil para mantenerse en pie.

Igualmente importante será la estimulación de su entorno, y por ello te animamos a que lo pongas en el suelo y le animes repetidamente y de las más variadas formas: sacándolo del parque, aplaudiéndole, sonriéndole y dándole besos para reforzarle. Será bueno para su autoconfianza dejarle realizar sus propios descubrimientos y aprender, siempre bajo la supervisión de un adulto, empleando por ejemplo un andador, un correpasillos o juguetes para empujar que le ayudarán a mejorar su capacidad de desplazarse.

Primero un pie… ¡y después el otro!


De aquí para allá por toda la casa, el peque no para ya de moverse a su manera y, aunque no se sienta 100% seguro, pasará horas poniendo a prueba sus habilidades que en muchas ocasiones se presentarán aún descoordinadas y desequilibradas. Pero poco a poco, ya lo verás, irá afinando sus competencias y mejorando su movilidad y su equilibrio.

Se caerá con bastante frecuencia y, si llora, en muchas ocasiones no lo hará por el dolor sino por el susto de la caída o por quedarse desorientado. Aunque deberás animarle para que no deje de explorar, también deberás tener siempre en cuenta todos los potenciales peligros que acechan en casa, tales como escaleras, comida cocinándose al alcance de su mano y demás situaciones que pueden ser muy peligrosas. Ante todo habrá que ser muy precavidos y permanecer muy atentos.

En estos momentos es mejor que optes por espacios en los que el pequeño pueda caminar y ejercitarse con total seguridad, porque aunque ya consigue mantenerse sobre sus piececitos, todavía tiene un largo camino por delante para dominar su equilibrio, camino que podrá prolongarse hasta los tres años de edad. Hasta entonces, podrás disfrutar viéndole correr descubriendo cada rincón de la casa y disfrutando de su nuevo juego favorito, el escondite.

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