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Identificar el inicio de la dentición

Cómo identificar los síntomas y aliviar al bebé

Aún falta mucho para conocer al Ratoncito Pérez, pero el momento de que nazcan sus primeros dientes de leche ya ha llegado. La dentición constituye otra de las etapas más importantes en el desarrollo de tu pequeño bebé. Desde el sexto mes en muchos casos hasta los tres años, sus dientecitos van a ir naciendo uno tras otro hasta completar veinte piezas blancas en su boca. Pero antes de que podamos verlos, deberán atravesar la mucosa de la encía, lo que dejará al bebé posiblemente molesto y más incómodo de lo habitual.

Su primer diente, ¿cuándo aparece?


El momento en el que empiezan a nacer sus dientes varía mucho en cada niño, por eso de nada sirve estar continuamente vigilante por si la primera puntita de diente aparece… En algunos casos más tempranos puede salir a los tres o cuatro años, y en otros casos podrán empezar a nacer después del primer año del bebé. Se han conocido casos de niños en los que empieza a nacer ya un dientecito poco tiempo después de nacer...

Orden de nacimiento


Los dientes de leche empiezan a formarse a partir del séptimo mes de embarazo. Todo está programado en lo que a su aparición se refiere. Por orden de llegada, los primeros en verse serán normalmente los incisivos centrales inferiores, como media entre el sexto y el décimo mes. Muy de cerca le seguirán sus homólogos superiores, entre el séptimo y el duodécimo mes. A continuación irán apareciendo los incisivos laterales inferiores y superiores, entre el séptimo y el decimosexto mes de vida.

A partir de entonces, ¡el bebé ya estará armado para mordisquearlo todo! En torno al primer año aparecerán sus molares inferiores y sus caninos, y así tu bebé podrá comer como los grandes (o mas o menos) masticando y triturando. Los últimos en aparecer serán los segundos molares, que no se verán hasta entre el vigésimo mes y el trigésimo tercero. Por todo ello, la dentición es una aventura que puede durar casi tres años y, al final de ella, tu pequeñín tendrá 20 piececitas de un brillante blanco inmaculado en su boca.

Síntomas de la dentición


El diente debe abrirse camino entre la encía empujando los tejidos le rodean. Se trata de un proceso que debe realizarse de manera natural y sin intervención externa. Poco puedes hacer para acelerar este proceso. La mucosa de la encía es un tejido resistente, y por ello es posible que se inflame, sin mayores complicaciones que una hinchazón roja de la encía. De todas formas, hay también casos en los que no se manifiesta el menor malestar.

A continuación te presentamos una lista de los síntomas más comunes durante la dentición:

  • Mejillas y nalgas enrojecidas;
  • Incremento de su nerviosismo, agitación, propensión al enfado;
  • Aumento de la temperatura corporal;
  • Heces blandas e incluso diarrea;
  • Fatiga;
  • Aumento de la salivación;
  • Falta de apetito.

Qué hacer para ayudar al bebé a gestionar el dolor


En algunos casos la dentición puede convertirse en una etapa difícil, y es bueno que cuentes con algunas estrategias para intentar aliviar a tu pequeño cuando lo necesite. Puedes empezar por darle un aro mordedor que, al masticarlo, aliviará en cualquier momento del día o de la noche al bebé. También podrás realizar un delicado masaje en sus encías con un dedo (muy limpio) y, eventualmente, empapado de suero fisiológico.

Algunos bálsamos o cremas anestésicas pueden calmar el dolor más intenso: pide opinión al respecto a tu médico o farmacéutico. Y tienes también a tu disposición una alternativa de los tratamientos homeopáticos, que a menudo es lo más eficaz.

Por último, cuando dejes a tu tesoro en la cama, cuida que su cabeza permanezca ligeramente levantada ya que en la posición tumbada el dolor suele ser más intenso, debido a la mayor presión sanguínea. Y si sus noches son realmente muy difíciles, emplea un supositorio analgésico (siempre bajo supervisión médica) para que pueda volver a conciliar el sueño.

El cuidado de los dientes de leche


Tras el nacimiento de sus dientes, estos brillan relucientes cuando sonríe, iluminando tus días. Menos mineralizados que sus dientes definitivos, resplandecen en su boca entre risas y balbuceos. De un tamaño aproximado de 1,6 cm, se encajan entre sí y, debido a que sus raíces no se encuentran aún calcificadas, son relativamente frágiles. Por lo tanto, y ya que las caries no son exclusivas de los dientes definitivos, será mejor que nos mantengamos atentos a ellos.

Debemos ser exigentes en lo que se refiere a la higiene bucodental de los pequeños, desde la aparición de sus primeros dientes. Para ello, bastará que uses un cepillo adaptado o una simple gasa empapada y alrededor de un dedo. Por ahora no necesitas pasta de dientes, aunque ya puedes encontrar dentífrico especial para bebés. Siguiendo estas recomendaciones, eliminarás la placa dentaria e instaurarás el ritual del cepillado diario de los dientes.

Con un año puedes realizar ya su primera visita al dentista, para poner a punto las normas de higiene y verificar, padres y dentista, la alimentación del niño, sus hábitos familiares y el cepillado de los dientes. Después, y según cada caso, podrá marcarse la segunda visita a los dos o tres años, tras la cual podrás establecer una visita al dentista al año.

La caída de los primeros dientes tiene lugar entre los cinco y los ocho años. En ese momento aparecerán las sonrisas con ""huecos"" en las encías que nos resultan tan irresistibles... Y entonces sí, el Ratoncito Pérez hará acto de presencia en su imaginario para cumplir con su generosa misión ¡mientras tus dulces tesoros duermen!