RECOMENDACIONES

El bebé y el tacto

El tacto es un sentido imprescindible, de la misma forma que lo son la vista, el oído, el olfato y el gusto. No en vano es el primero que se desarrolla en el feto, y al nacer sitúa al bebé en todo un nuevo universo de sensaciones táctiles, universo que poco a poco irá descubriendo también con tu ayuda.

Desarrollo del tacto


Ya desde el vientre de la madre, el bebé siente la estimulación táctil. Se mece con los movimientos de la madre y siente sus caricias sobre la barriga, siempre atento a cualquier contacto. Su sentido del tacto se encuentra funcional a partir del sexto mes y la primera información que recibe del exterior llega a través de la piel. Desde el cuarto mes de embarazo el contorno de su boca es capaz de sentir el tacto, y por eso ya en esta edad succionará su pulgar.

Cálida y confortablemente envuelto durante nueve meses en el líquido amniótico, el bebé descubrirá pronto nuevas sensaciones que le aguardan en el mundo exterior cuando nazca. El líquido amniótico dará paso entonces a la sensación fresca del aire y el tacto de los brazos de los padres envolviéndole para protegerle. Esta sensación suave y cálida será muy agradable para el bebé, así como un tierno beso sobre su mano o el contacto con el pecho materno, que ejercerán un efecto tranquilizador sobre él y tendrán un papel fundamental en la comunicación afectiva y el establecimiento de un vínculo de apego. Cuando cogemos al bebé en brazos, de alguna forma recupera las sensaciones que disfrutaba en el vientre materno, lo que explica que busque este tipo de contacto para sentirse relajado y querido. A ti, por tu parte, te encantará sentirle tranquilo y feliz en tus brazos...

Empezando a usar su mano


El tacto del bebé se concentra durante sus primeros meses sobre todo en su boca, ya que aún no controla ni dirige su mano. Aún no coge ni sujeta objetos, limitándose a apoyar sus manecitas sobre el pecho o el biberón, o bien llevarse los deditos a la boca. Poco a poco el repertorio de gestos manuales dirigidos por el bebé se irá ampliando.

Los 4 meses

Muy curioso por descubrir sus manos, ahora ya las succiona y toca con frecuencia, realizando gestos más precisos y dirigiéndolas hacia los objetos que despiertan su interés para tocarlos. Puedes dejarle que haga lo que quiera siempre y cuando no constituya un peligro, para que tenga el mayor número posible de experiencias y conozca el entorno que le rodea con materiales secos, granulados, rugosos, satinados, de goma... ¡Que empiece la aventura táctil! Unas texturas le encantarán mientras que otras le serán desagradables, quedando fan de determinados materiales y disfrutando del lenguaje universal del tacto.

Los 5 meses

Continua evolucionando a nivel motor en general y en su capacidad de aprehensión en particular, siendo que ya consigue coger algunos objetos usando todos los dedos de la mano. Llevar los juguetes a la boca ¡es algo que les encanta! Las sensaciones táctiles le resultan muy placenteras y le ayudan a memorizar formas, materiales y texturas.

Cuantas más cosas toca, más destrezas adquiere y cada mes sus gestos ganan en habilidad y confianza.

De los 9 a los 12 meses

El bebé ya consigue sujetar objetos con sus dedos gracias a la adquisición de lo que los pediatras llaman el reflejo pinza con el pulgar y el índice. A partir de ahora continuará practicando para valerse con plenitud de ambas manos, y será buena idea pensar en facilitarle un área de actividades o alfombra que incluya diferentes tipos de tejidos. Así, podrá comparar las diferentes texturas y colocar sus dos manos en ellas, empezando a descubrir las sensaciones y el nuevo y maravilloso mundo que le rodea.

Beneficios táctiles y masajes en el bebé


El bebé disfruta de las caricias y mimos de los padres, descubriendo su cuerpo durante el baño, el cambio de pañal…
A continuación te ofrecemos algunas recomendaciones para conocer mejor el tacto del bebé y ofrecerle todo el bienestar:

Cumplicidad

Para alimentar vuestra complicidad, cuando termine el baño coge al bebé desnudo en brazos para que sienta el contacto de tu piel. Esta experiencia será agradable para ambos y le tranquilizará.

Confort

Para un mayor confort, envuélvele con materias suaves y de contacto agradable y cálido.

Bienestar

Para que disfrute de todo el bienestar, acariciarle y tocarle serán gestos que le ofrecerán ternura y tranquilidad. Disfruta de momentos de intercambio, comunicación y placer compartido practicándole unos suaves masajes, que favorecerán el apego mientras relajan al bebé y hacen que sea más fácil conciliar el sueño. Estimula el sistema circulatorio, gastrointestinal, respiratorio, inmunitario, tal como el desarrollo de la atención y la memoria, al tiempo que alivia problemas leves tales como el dolor por cólicos o la dentición.

La piel constituye el órgano sensorial más desarrollado del cuerpo, aportándole una enorme cantidad de estimulación al bebé. Así, para favorecer el desarrollo de tu bebé te recomendamos que le regales caricias, mimos, cosquillas, jugando y abrazándole mientras se divierte y mientras cultivas una complicidad sin igual. ¡Disfrutaréis de momentos únicos!